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17 de Octubre 2004

Leonardo Zuloaga...Su vida familiar

POR. GILDARDO CONTRERAS PALACIOS

En aquellos años del matrimonio de Leonardo Zuloaga con Luisa Ybarra, el estado estaba convulsionado por la eterna lucha del poder, era el tiempo de los centralistas y los federalistas; los diputados de Parras y de Monclova unidos a los de los partidos de Texas pugnaban por que la capital del estado de Coahuila y Texas regresase a Monclova. Estaba en su apogeo el problema con los aventureros anglosajones que poco a poco se habían ido apoderando del territorio texano y pugnaban en apariencia por convertirse en un estado independiente de Coahuila y de las autoridades del Saltillo <su intención era separarse de México>.

Era la época en la que Agustín Viesca y Montes junto con sus hermanos Andrés y José María eran figuras sobresalientes en la política regional que se hacían apoyar por los diputados texanos que participaban en el gobierno del estado; cabe decir que en noviembre de ese año de 1834 se dio el primer conflicto agrario en La Laguna, en San Juan Bautista de los Mairanes y a dicho sitio acudió a reprimirlo el jefe de las milicias de Parras Juan Brown <texano>, que para su desgracia cayó muerto en dicha acción y de inmediato fue enviado a ese mismo lugar Diego Grant <otro texano> para investigar sobre lo ocurrido. Mencionamos esto porque en adelante esta clase de problemas fueron claves en la vida y destino de Zuloaga en La Laguna. Varios individuos “coahuiltexanos” intervinieron claramente en la política del estado, como ciudadanos del mismo, apoyados siempre por los hermanos Viesca, que mas que poder económico tenían poder político.

Sin embargo Leonardo Zuloaga no era político <como nunca lo fue>, sino empresario y agricultor mas que nada, y después de establecer su residencia en Parras en una casa situada en la confluencia de las calles Del Comercio y la Real de Guanajuato <Reforma y Madero, frente a la plaza de Armas> se dedicó a las labores agrícolas en las propiedades de sus parientes políticos, los Ybarra, que como ya dijimos en líneas anteriores eran los propietarios de la hacienda de San Lorenzo de Parras, en cuyas tierras sembraban principalmente, trigo, maíz y frijol, amen de las legumbres mas comunes y por supuesto que el cultivo de la vid era esencial como lo había sido desde tiempo inmemorial. La hacienda de San Lorenzo se extendía hacia el norte con dirección al gran llano de La Paila, pero claro que no llegaba hasta allá.

En el tiempo de la llegada de los Ybarra a San Lorenzo se empezó a edificar lo que hoy se conoce como la Casa Grande, ya que anteriormente la casa residencia de los propietarios se situaba sobre el espacio de lo que hoy son las “bodegas”. De igual manera, dicha familia trajo de no se donde la imagen de bulto de la Santísima Virgen de San Juan, que se venera en la pequeña iglesia de la hacienda y que año con año es llevada a Parras para que en procesiones diarias y por espacio aproximado de un mes se le pide para que interceda ante el Creador, para que conceda un buen año para la agricultura parrense.

A cuatro kilómetros al norte de San Lorenzo don Manuel Ybarra mandó construir un cuadro como de 80 metros por lado por tres de altura con dos torreones en sus esquinas noroeste y sureste que sobresalían de el resto de la construcción y que servían como puestos de vigilancia contra las agresiones de los apaches; y es de creer que a dicho sitio se le haya puesto Santa Isabel por el nombre de la esposa de don Manuel. Este sitio es memorable por la batalla que allí se desarrollo el 1 de marzo de 1866 entre las fuerzas imperialistas franco-mexicanas y las republicanas. En el interior de dicho cuadro se situaban las habitaciones de los peones que atendían las labores circundantes y las bodegas para guardar los utensilios de labranza y otros aperos de trabajo. Un poco mas al norte y a una distancia aproximada de 3 kilómetros de Santa Isabel, en el punto denominado Bocas, <hoy San Francisco del Progreso> tenían los dueños de San Lorenzo un molino de trigo a donde iba a parar la semilla que se producía en la hacienda y la que se lograba comprar de otros productores para la elaboración de harina.

Bajo ese clima de trabajo trascurría la vida de Leonardo Zuloaga que no descuidaba sus relaciones familiares; que por un lado estaban sus hermanos que se había ido hasta Chihuahua; estado que sufrió con rigor las incursiones de los apaches provenientes de las tierras de mas al norte y que cometieron un sinfín de hurtos, muertes y depredación para con su población. Adelantándonos un poco a los acontecimientos diremos que en tales circunstancias su hermano Ramón, fue victima de un hachazo en la cabeza que le propinaron los apaches en uno de sus asaltos, motivo por el cual murió.

Su hermano Pedro, fue herido en una pierna en una acción de guerra contra dichos apaches y quedó baldado de la misma de por vida. Pedro se casó con Luz Cuilty y Bustamante, hija del irlandés Gabino Cuilty y de Luz Bustamante. Fueron cuñados de Pedro: Luis Terrazas, casado con Carolina Cuilty, Carlos Moye con Elena y Paz con Rubén Creel. Del matrimonio de Pedro Zuloaga con Luz Cuilty, nacieron Carlos y Leonardo, este murió a los 29 años de edad sin descendencia y fue casado con Concepción Bustincer. Carlos se casó con Felicita Hirigoiti Gómez del Campo de cuyo matrimonio nacieron: Pedro, Leonardo, María (de Muñoz), Luz (de Madero), Carmen (de Kraft) y Marta (de Luján). Ni Pedro ni Leonardo tuvieron sucesión y con ello terminó el apellido Zuloaga en su acepción masculina (Pedro murió en 1954).

Por lo que toca a la familia política, Leonardo Zuloaga tenía los parientes de su esposa en Parras; por un lado estaba Candelaria Ybarra que se casó con Remigio Rojo Guerrero, español originario de Toledo y Juana, casada con Luis Aguayo, además su cuñado Manuel Ybarra que murió soltero. Su cuñado Remigio murió de un mal hepático a los once años de casado y encargó a Leonardo que estuviera al pendiente de sus hijos: Remigio, Fernando, Emilio y Guillermo Rojo Ybarra a los que siempre vio como sus propios hijos. En tanto que del matrimonio de los Aguayo Ybarra, se tienen noticias que entre otros hubo tres hermanos, Luis, Andrés y José; sobrinos de Leonardo que después de su muerte asesoraron a su viuda Luisa en cuanto a las transacciones que se realizaron con respecto a los terrenos de su propiedad.

Manuel Ybarra Goribar todavía vivía en 1847, en el mes de mayo de ese año, Frederick A. Wizlizenus médico del cuerpo militar norteamericano al mando del coronel Doniphan dejó escrito, que la hacienda de Abajo <San Lorenzo> era espléndida y tenía la apariencia de una rica villa que pertenecía a don Manuel de Ybarra, que vivía allí y que sin duda lo hacía con comodidades.

 

 

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